Doy la bienvenida al presente año de 2017 a los estudiantes de la Licenciatura en Danza, a los integrantes del Ballet Folklórico Universitario, a los profesores y al personal administrativo. Estoy seguro de que juntos seguiremos favoreciendo el cultivo del espíritu, fundamentalmente a través de la disciplina dancística y la investigación sobre las expresiones culturales.

La danza nos emplaza a que no abandonemos el decoro de seres humanos; el arte juega un papel preponderante, tiene la función de renovar la percepción de las cosas, desenajenar los sentidos, suprimir en el hombre su condición de autómata, ayuda a cruzar el espejo de las ilusiones, de las ideologías. Nuestra obligación es colocar al arte, no sus simulacros, en el centro de la formación humana porque, es necesario humanizar el desarrollo científico y tecnológico, de acuerdo con el pensamiento de Rosario Castellanos y la postura del Dr. Manuel Velasco Suárez.

La magia de la danza horada la industrialización de la monotonía colectiva, la mecánica sumisión ante los medios masivos de comunicación, refuerza nuestra individualidad y diferenciación personal. En una sociedad enferma de arritmias, la danza nos reconcilia con la cadencia del mundo elemental. Martha Arévalo, refiriéndose a la coreografía del Alcaraván, dijo: “lo hice especialmente para mí, porque yo soy el alcaraván. Si yo fuera alcaravana, amaría con esa sensualidad, con ese amor. Si fuera pájaro alcaraván amaría con esa ternura”.

Mtra. Aurora L. Oliva Quiñones

Coordinadora General del Centro

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