MARTHA AREVALO OSORIO (+)
Fundadora
Información general:

 

 

Nace en San Fernando, Chiapas el 16 de septiembre de 1930. A los 6 años se traslada con sus padres a la ciudad de México donde desde muy temprana edad comienza su preparación formal en las disciplinas artísticas que la inquietarán toda su vida. Toma clases de danza, teatro, declamación y música (piano) en academias particulares. Se traslada a Nuevo Laredo, Tamaulipas, en donde se inicia como maestra de Artes Escénicas.

Regresa a Chiapas en 1954 e inmediatamente se suma a la vida artística de Tuxtla Gutiérrez, integrándose como actriz al Grupo de Teatro Experimental de Chiapas y como bailarina y maestra al grupo de la Escuela de Danza de Bellas Artes, donde se inicia como investigadora y coreógrafa del folclor chiapaneco. En 1959 funda el grupo de danza del Instituto de Ciencias y Artes de Chiapas (ICACH), que alcanza grandes éxitos dentro y fuera del país, llegando a tener la representación oficial del gobierno mexicano ante el gobierno de Panamá y el de Guatemala. En este tiempo funda el grupo de Danza del Tecnológico Regional y el de Danza y Teatro de la Escuela Secundaria Federal “Adolfo López Mateos”. Ha formado maestros de danza pertenecientes a diversas generaciones que hoy difunden sus enseñanzas por todo el país. Deja el grupo del ICACH al fundarse la Universidad Autónoma de Chiapas (UNACH), y ocuparse de la creación del Ballet Folklórico (este año cumple 40 años de esa acción) y de los talleres que lo alimenta.

A lo largo de 42 años ha hecho numerosas investigaciones de danzas autóctonas; después de observar las danzas in situ, los bailadores fueron huéspedes de la escuela de danza, con objeto de enseñar los pasos a los alumnos. Las danzas autóctonas son representadas en festividades populares como por ejemplo carnaval o bien la fiesta del Santo Patrono del Pueblo. Lo inaccesible de alguna comunidad hace que el conocimiento de varias de estas danzas no se dé al común del pueblo chiapaneco, creando un abismo entre éste y sus raíces indígenas. Por otro lado, estas danzas cuando son presentadas en el pueblo, estás escritas en una serie de acciones colaterales que incluyen ceremonias, comidas, etc., todo el ambiente de pueblo en fiesta. La profesora se dio a la tarea, tras un análisis profundo en que considera su música, pasos, significados, etc., a adecuar estas danzas para ser presentadas según las leyes del escenario y con el tiempo que se requiere, tratando en lo posible de conservar el ambiente local y darlas a conocer al pueblo de Chiapas, sin que pierdan su esencia, anotando que no se está haciendo etnología sino arte y que a ella, como artista, lo que principalmente le interesa son los valores dancísticos.

Las danzas autóctonas sintetizadas y adaptadas a la escena por ella son: Rueda Mame, Poj Kol, La Encamisada, Margaritas, Gorriones o Zu-Zuk-Etzé, Parachicos, Pastorcitos, Venadito, Tigre y Monito, Calabaceado y Tonguy-Etzé.

El montaje y coreografía de sones y danzas mestizas parten de la necesidad de crear un repertorio. En una época en que había escasa producción de bailables chiapanecos para presentar espectáculos folklóricos, la coreógrafa fue a bailes populares, a fiestas tanto con marimba como con tambor y pito y observó la existencia de un repertorio muy amplio de sones que la gente bailaba ad limitum. Se fijó en sus actitudes, los pasos, sobre todo en lo de los bailadores más aptos que muchas veces los inventaban y decidió trabajar estos sones para la escena, a veces mezclándolos con una mínima anécdota acaecida en el lugar de la investigación. Así surgieron coreografías de una porción de sones que no tuvieron pasos definidos pero que han llegado a ser a través de 50 años, patrimonio del pueblo que los sintió y adopto como suyos ya que se identificaron en ellos. Actualmente, los grupos de danza existentes y pasados han interpretado sus danzas, en otros casos han hecho creaciones incluyendo pasos seleccionadas por ella. Asimismo, en las fiestas populares o familiares se bailan incorporando los pasos que seleccionó la coreógrafa.

Entre sus creaciones de tipo mestizo podemos contar: El Pirí, El Riito, El Alcaraván, La Maruncha, Sones de Ixtapa y Soyaló, Nic-té, El Jabalí, El Niño Dormido, Caminito y Bolonchon, Palenque, Ecos del Grijalva, El Llorón, La Tonalteca, El Gallito, Sones Chiapanecos, La Quema de la Candela, El Pañuelo Rojo, El Chiapaneco, El Torito, Zapateado del Padre Rubén , Cerro de San Bartolo, Corre con 50, El Sapo, Aires del Coatán, La Tortuga del Arenal, La Tuxtlequita, Chiapas, Mi Casita, Cachito y Rascapetate, queremos hacer notar que El Alcaraván es la creación más gustada dentro y fuera de México. En 2011, a sus 85 años de edad, ha montado al Ballet Folklórico de la UNACH las coreografías “El Copainalteco” y “Papá Cheito” ambas de Copainalá. Actualmente se encuentra trabajando una coreografía relacionada con el movimiento revolucionario en Chiapas.

Ha sido coreógrafa del Ballet Folklórico de México, maestra invitada a Las Palomas de San Jerónimo y a la Academia Misoc. Ha sido maestra huésped en los cursos de verano organizados por la Asociación de Danza Mexicana de Los Estados Unidos de América, en Trinity University de San Antonio, Texas. En todas estas escuelas y compañías ha trabajado preferentemente en la enseñanza y montaje de sus coreografías e investigaciones sobre el folklore chiapaneco, principalmente en el estilo y actitud de los bailes de origen mestizos.

En 1994 le publican el libro de su autoría “El Soñador y otros cuentos” con 26 cuentos. Como actriz ha intervenido en más de 30 obras. Con “La Rebelión de los Colgados” de Traven-Sano que obtuvo el 1er. Lugar en el Festival de Otoño del INBA en 1964, fue merecedora de una mención por su actuación. Posteriormente en los XII y XIII Concursos Regionales de Otoño obtiene sendos premios a la mejor actriz con las obras “Los Signos del Zodiaco” de Sergio Magaña y “Los Invasores”  de Egon Wolf.

En 2012 montó dos coreografías, resultado de su trabajo de investigación en el Municipio de Copainalá, tomando la música del Marimbista Rufo Tovilla: “El Copainalteco” y “Papá Cheito”.

Por su trayectoria como creadora y difusora del folklore chiapaneco, se le han rendido, entre otros, los siguientes homenajes:

Universidad Autónoma de Chiapas en 1988 y 2012

Gobierno del Estado de Chiapas, en 1991.

Instituto de Investigación y Difusión de la Danza Mexicana, Delegación Chiapas, en 1994.

Recibió la medalla al mérito dancístico “Mtro. Marcelo Torreblanca” en el Congreso Nacional para Maestros de Danza 2014 del Instituto de Investigación y Difusión de la Danza Mexicana, A. C. en la Ciudad de Oaxaca, Oaxaca.

Fue asesora del Ballet Folklórico de la Universidad Autónoma de Chiapas hasta su deceso.

 

 

 

Tuxtla Gutiérrez, Chiapas, marzo de 2015.

Correo UNACH